los casos de bullying verbal, que sufren a diario muchos niños y adolescentes en sus colegios, no son menos dañinos para su bienestar. Estos chicos se someten, días tras día y sin esperanza de que la situación cambie, a comentarios racistas o sexuales, insultos, motes… Aunque nunca se levante una mano contra ellos, estos chicos están sufriendo un abuso psicológico que puede dañar seriamente su autoestima, su personalidad y la forma en la que entienden las relaciones sociales. El acoso y la intimidación verbal pueden resultar incluso más dañinos que los ataques físicos, ya que los insultos se dirigen directamente a los sentimientos más profundos de la víctima, destrozando su autoestima y dejando unas heridas que pueden resultar muy difíciles de curar.
Los acosadores verbales usan los motes, insultos y bromas para humillar y herir. Con estas conductas los acosadores sienten el control que ejercen sobre la víctima, ya que notan su indefensión y saben que tienen el poder de hacerle daño cuando quieran. Podemos distinguir dos tipos de acosadores verbales:
- Algunos tienen una autoestima demasiado elevada, se creen los reyes del mundo y por ello consideran que están en condiciones de insultar a quien quieran. Estos niños suelen insultar a todo el mundo en general y a aquellos que les disgustan por alguna razón, en particular.
- Otro grupo, por el contrario, muestra una autoestima baja. Se sienten inferiores y por ello tratan de mejorar su status social delante de los demás compañeros eligiendo a una víctima a la que someter a sus insultos.


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