
Los malos ejemplos han llevado a nuestros niños a creer que una forma de convivir es pasar y golpear al compañero.
Existen escuelas en dónde por las mañanas se saludan al chocar las manos y luego darse una cachetada. También las pambas y las ‘bolitas’ (aplastar entre varios a uno) son consideradas por la generación escolar como formas de juego inocente.
¡Cuidado! Los golpes no son juegos.
El proceso del bullying físico puede comenzar así:
- Miradas desafiantes que suceden de manera constante, contra alguien y con toda intención de provocarla.
- Derivar las agresiones en tirarle sus libros o empujarlo al pasar.
- Como último paso organizar una golpiza entre varios que pueda ocasionar fracturas de cráneo, costillas rotas, pérdida de dientes, o incluso, la muerte.
Si nuestro hijo nos dice que lo miran feo, lo amenazan o lo retan, debemos escuchar, debemos saber que se puede tratar de una amenaza de bullying físico que puede traer graves consecuencias.
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